miércoles, 20 de julio de 2011

La luz del rayo


Ah, sí…recuerdo aquella noche bajo la lluvia ácida de otoño. Los Revisores llegaron pronto, resguardando las pantallas de litio bajo sus amplios abrigos, mientras fumaban el opio de las cabezas de la gente. Fuera los peatones se amontonaban en las aceras, cruzando de punta a punta la urbe amarilla. Entre ellos, los Revisores pasaban sin ser advertidos, seleccionando tan solo las más aptas víctimas soñadoras.

Pero yo… yo no soy como ellos, mendigando en círculos para echarse a la boca un solo resquicio de placer y tortura. Yo soy quien viéndolos, los devoro uno a uno. Siempre existen, siempre se multipilican, cayendo sobre la ciudad como ratas infectadas de rabia y hambre. Pero aquella noche mi festín fue mayor que el suyo. Banquete de desgarramientos al filo de la hora más oscura, evaporación de fútiles existencias. El despertar se tornó eléctrico.

Fue una gloriosa jornada, y aún divierte mi mente y mi espíritu, ahora que vago entre los dos mundos…

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